Lectura, alfabetización, cultura y zombies
Me ha llamado mucho la atención el artículo “Hay que leer menos” en Boulesis acerca del fomento, obligatoriedad y/u obsesión por la lectura en el sistema educativo. Me hizo pensar. No sólo en el tema específico que presenta, sino también en el más general de qué es la lectura en estos momentos. Y si hablamos de lectura, tenemos que hablar de alfabetización.
Entrando en materia
¿Cómo empezar? Hasta mediados del siglo XX el lenguaje escrito era el lenguaje de la cultura y del saber. La mayor parte del contenido relevante (e incluyo aquí ciencia, técnica, literatura…) se transmitía en soporte escrito, aparte de las obras plásticas, musicales y arquitectónicas, entre otras manifestaciones culturales. Simplificando las cosas, se podría decir que una persona culta era una persona que había leído y leía mucho. Y, en consecuencia, la alfabetización entendida como acceso al lenguaje escrito sería un requisito indispensable de la educación.
Pero a lo largo del siglo pasado se han ido incorporando y generalizando nuevos lenguajes sonoros y visuales, particularmente a partir de la explosión creativa de los años 60. Claro que ya habían comenzado antes, pero la universalización de la radio y, sobre todo, de la televisión es crítica para entender su difusión.
Aún así, se podría decir que el mundo académico y escolar ha sido, y en buena medida sigue siéndolo, reticente al reconocimiento de otros lenguajes que no sean el escrito como componentes necesarios de la alfabetización.
La imagen y los códigos visuales son una parte importantísima de los recursos comunicativos en la actualidad. En realidad, lo han sido a lo largo de toda la Historia, porque el lenguaje escrito ha sido tradicionalmente un elemento de diferenciación social y un mecanismo de poder.
Pero una vez generalizado el acceso a la educación básica, y con él al lenguaje escrito, de alguna manera estos códigos han estado bastante ausentes en la escuela, relegados prácticamente a la asignatura de educación plástica. Como si el conocimiento válido tuviese que venir obligatoriamente en soporte escrito.
Y de los lenguajes audiovisuales, ni hablamos, a pesar del tiempo que pasamos viendo cine, televisión o vídeos en Internet.
Leer y escribir
Claro que la alfabetización no es sólo leer. Es también escribir, o dicho de modo más genérico, ser capaz de crear mensajes usando los diferentes códigos disponibles. Del mismo modo que el acceso al lenguaje oral implica entender y producir mensajes.
Y desde hace unos pocos años nos encontramos con que están al alcance de (casi) cualquiera las herramientas para la creación de mensajes, usando diferentes códigos, y, sobre todo, pudiéndolos difundir.
Y esto justifica la necesidad de una alfabetización en sentido amplio, que abarque todo tipo de lenguajes, no reducida a la lectoescritura.
Pero aún hay más y aquí retomo, hasta cierto punto, el artículo sobre la necesidad lectura que cité al principio.
Hablemos de literatura… visual
La animación a la lectura o los planes lectores, en general, buscan estimular la lectura de libros. Básicamente literatura escrita, incluyendo obras del género editorial infantil y obras clásicas. El tema de los cánones literarios da para mucho, pero me va grande, así que lo dejo para mejor ocasión.
Lo que me interesa es la ausencia de otras obras. Sin ir más lejos: ¿dónde está el cine en el sistema educativo?
Inciso 1: Sí, hay algunos programas educativos basados en cine, pero casi siempre desde la perspectiva de las películas que tratan un tema específico, con independencia de su calidad artística o de su significativad. (Y casi mejor me callo lo que pienso del cine “guardería”).
Inciso 2: Donde pongo cine, podemos poner también televisión (sí, has leído bien), cómic, pintura, gráfica, animación, y otras muchas formas de expresión. Pero el cine nos da un buen ejemplo.
La clave es que una buena alfabetización se construye también con la exposición a buenos modelos. Del mismo modo que la alfabetización en el lenguaje escrito se apoya en la lectura de buenas obras de la literatura, cánones al margen, la alfabetización en sentido amplio (audiovisual, digital, etc.) tendría que apoyarse en el acceso a buenas obras audiovisuales, multimedia y digitales.
Los zombies
Esto también cuestiona la exclusividad de la Literatura como asignatura y el enfoque historicista que se suele aplicar a su estudio. En realidad, bien mirado, cuando se estudia arte o música casi siempre se estudia desde la perspectiva histórica: las corrientes, los autores, los movimientos…
Examinamos las obras desde una cierta asepsia del estudioso (o la absoluta falta de empatía y emociones de un zombie) y, sin embargo, pienso que tendríamos que enseñar a mirarlas desde la subjetividad y el impacto emocional y comunicativo. Supongamos una asignatura de cinematografía:
Ya me imagino el tema uno: empezamos con un fragmento de “El Desayuno del bebé” y unas preguntas de comprensión “lectora”, como: ¿qué desayuna el bebé?. Luego un tema sobre los planos cinematográficos: el primer plano. Por supuesto, otra página para hablar de la primera sesión de cine comercial, con la fecha en negrita y un recuadro amarillo. Seguido de unas actividades de repaso…
Un completo apocalipsis zombie.
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