TIC en la escuela: el día de la marmota
Es una pena que Fundación Telefónica no publique completo en línea el documento “Las TIC en la Educación. Realidad y expectativas.” (vía Jordi Adell) aunque ha sido ver el índice y, como se suele decir, se me ha caído el alma a los pies.
Tampoco es que animen demasiado los datos sobre la investigación de Manuel Area, “¿Qué opina el profesorado sobre la Escuela 2.0?”, (también vía Jordi Adell).
¿Y por qué no animan? Porque da la impresión de que estamos encallados en alguna parte, con los motores a toda máquina pero sin que el barco se mueva.
¿Y por qué digo esto?
Resulta que estaba estos días recogiendo materiales y, entre otras cosas, he sacado de la estantería algunos viejos libros, precisamente editados por el ICE de la Universidad de Málaga y coordinados por Miguel Cebrián et al. Por ejemplo: “El ordenador en el aula”, de 1998 y que, mira por dónde, se puede leer en línea en la Biblioteca Virtual Cervantes. Hay otros tres: “Internet en el aula, proyectando el futuro” (2000), “Actividades con el ordenador en el aula” (2001) y “Experiencias educativas con la imagen y el vídeo digital” (2002). Los cuatro libros forman parte de la colección publicada durante la vigencia del Proyecto Grimm original.
Claro que podría no ser más que simple nostalgia, disfrazada de arqueología educativa.
Sin embargo, no puedo dejar de observar varios paralelismos entre la situación de hace diez o quince años y la actual.
Por un lado, estos libros venían siendo una recopilación de lo que ahora llamamos “buenas prácticas”. Profesoras y profesoras inquietos y animosos que se lanzaban a probar eso de la integración curricular de las tecnologías, sin más guía que la intuición pedagógica, pero sin un marco o un modelo. De hecho, se supone que unos de los objetivos era obtener información para comenzar a elaborar un marco.
En muchos aspectos, se trataba de islas en un mar que ignoraba la tecnología. No era fácil, en aquel momento no estaba generalizada la idea de integrar la TIC en el entorno educativo aparte de la clase de informática. Y además, se estaba trabajando con una plataforma minoritaria como la de Apple, pero esa es otra historia.
¿Y qué tenemos ahora?
Pues un poco más de lo mismo. Por ejemplo, el informe de Fundación Telefónica habla sobre ejemplos de “buenas prácticas” y grupos focales. Además, la encuesta sobre la Escuela 2.0 pone de manifiesto que sigue sin haber una visión homogénea del profesorado sobre las TIC o diferencias significativas entre comunidades autónomas.
Así que, da la impresión de que estamos en el mismo sitio. Quizá ahora el entorno educativo ya no es completamente indiferente al problema de la integración de TIC, pero seguimos huérfanos de modelo, trabajando en islas (comunicadas a través de redes sociales a todo trapo, pero en el fondo aisladas), y buscando a ver si alguna buena práctica nos inspira.
Podría parecer que hay un gran movimiento. Hay una proliferación de eventos, encuentros, congresos y otros saraos (algunos de los cuales parecen intentos de capitalizar ciertas actitudes por parte de ciertas empresas). Hay una gran cantidad de páginas en Internet y de mensajes cruzados en las redes sociales, crónicas y retransmisiones de eventos, hashtags, titulares educativos en 140 caracteres… Pero hay mucho de repetición, las mismas frases, las mismas experiencias, los mismos nombres…
No tengo la sensación de que estemos avanzando hacia ningún sitio en particular, cada nueva idea, es recibida con entusiasmo, que dura hasta que llega la siguiente. Ahora le toca el turno a las “flipped class”, en su día fueron los webquest, los blogs en el aula, los LMS o los PLE. No encajamos las propuestas, porque no tenemos el modelo que nos permita encajarlas y porque, muchas veces, no comprendemos el modelo donde éstas surgen.
En general, diría que no tenemos el modelo educativo del siglo XXI, sino más bien una colección de recetas, con ideas bastante prendidas con alfileres acerca de constructivismo y conectivismo. Nos estamos dedicando a juntar enlaces, a hacer listas, a hacer eso que llaman “curation” de contenidos, por si acaso sirven. Y creo que nos estamos preocupando de cosas que no son imporantes: que si el soft es abierto, cerrado o mediopensionista, que si la máquina, que si la herramienta, que si twitter o facebook…
2 Notes/ Hide
-
A imaxinante le gusta esto
-
imaxinante ha reblogueado esto desde franiglesias
-
franiglesias ha publicado esto