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Cómo lograr la disrupción educativa

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Un poco por casualidad he podido ver esta entrega 102 del programa Redes sobre “La forma disruptiva de aprender”, que no es que me haya revelado nada nuevo, pero cuadra muy bien con la idea de cuestionar lo que damos por sentado en Educación.

Por aquello de la clarificación terminológica, la innovación disruptiva es la que implica un cambio de paradigma en un determinado sector. Se contrapone a la mejora continua o evolución, que trata de mejorar un producto o servicio sin salir de su marco paradigmático.

Por ejemplo, en el sistema educativo español, a pesar de las sucesivas reformas, no se ha dado todavía un cambio disruptivo. Es decir, el paradigma básico (modelo de escolarización, organización de los contenidos, etc.) permanece aunque se hayan alterado algunos aspectos específicos.

En realidad, el programa no da una respuesta a la pregunta de cuál podría ser un modelo educativo disruptivo, aunque insiste en que es necesario llegar a él. El experto entrevistado en esta ocasión es Curtis Johnson, que pone algunos ejemplos de innovación disruptiva tomados de la industria, entre los cuales cita a Apple. 

Y es curioso (o quizás serendípico) porque llevaba un tiempo dándole vueltas a la idea de escribir algo sobre lo que el mundo educativo podría aprender o tomar de Apple (los modelos hay que saber elegirlos) como compañía disruptiva y espectacularmente innovadora, al hilo también de la muerte de Steve Jobs. (Esto último merecería otro artículo más personal, pero será mejor que me centre en lo que quería decir en éste.)

Así que vamos allá:

1. Tener un propósito: hacer una hendidura en el Universo

En Apple hay un mantra cuando se diseña un nuevo producto: no solo se trata de hacer el mejor de su clase, sino que ha de ser capaz de cambiar el mundo, algo que han conseguido varias veces y que, por otra parte, si no te lo propones no lo vas a conseguir tampoco.

El tamaño importa al ponerse objetivos. Y los objetivos para innovar la educación tienen que ser trascendentales, a largo plazo, con alcance histórico. El propósito último de la educación es contribuir al éxito de la Humanidad del futuro.

Innovar la educación es preparar a las nuevas generaciones para afrontar los problemas que van a tener el día de mañana, sean cuales sean porque nosotros no los veremos (bueno, alguno lo estamos provocando nosotros).

En muchos casos, lo que llamamos innovación tiene un alcance menor, algo que hacemos en un momento y en un entorno, sin más planes de futuro. Hay buenas ideas, buenos proyectos, pero de corto alcance. 

Sin embargo, LÓVA puede ser un ejemplo de proyecto con objetivos realmente ambiciosos.

2. Poder sentirnos orgullosos de lo que hacemos

Otro de los mantras de la compañía californiana es lanzar al mercado productos de los que se sienten orgullosos, que pueden recomendar a familia y amistades. Es una cuestión de lograr la excelencia.

¿Necesita explicación? Sin embargo, aquí la excelencia se refiere al producto o servicio, en este caso, la educación. No a que los alumnos o alumnas sean “mejores” o que por ser “mejores” reciban un trato especial.

La excelencia educativa tendría que suponer que cada alumno o alumna recibe la mejor educación que sea posible darle.

3. Foco: Sentirse orgullosos de lo que no hacemos

Una de las ideas más potentes que he podido extraer de la “filosofía” Apple es cómo encarar el problema del foco, es decir, cómo centrarte en lo que quieres. Así, la empresa dice muchas veces que los productos que no han lanzado es justo de los que están más orgullosos. 

Y la respuesta es aprender a decir no. Decir no a todo lo que te aparte de la dirección que quieres seguir. Que no es, ni mucho menos, lo mismo que decir sí a lo que contribuye a tu objetivo.

4. No quedarse con la primera solución de un problema

En alguna entrevista Jobs contaba que muchas compañías al encontrar una solución a un problema de diseño se quedaban ahí, aunque fuese una solución poco elegante o ineficiente. En Apple siguen dándole vueltas al asunto y profundizando en el problema para llegar a una solución óptima.

Por eso se puede decir aquello de “¡Bah! No han inventado ni el reproductor de mp3, ni el ordenador, ni el teléfono inteligente, ni las tabletas… De todo eso ya había.”. Y es cierto. Pero han sido capaces de transformar disruptivamente todos esos conceptos y los mercados que los rodeaban.

Así que en la innovación educativa, si queremos que sea realmente disruptiva, no podemos quedarnos con la primera solución que funcione, o que parezca que funcione.

Esto puede explicar el resultado bastante decepcionante de programas como Escuela 2.0 o la transición a los libros de texto digitales.

5. Cuestionar lo que hay

Resulta interesantísimo cuando Apple habla de sus procesos de diseño y los explica. El reproductor musical iPod se definió a partir de los defectos y problemas que presentaban los dispositivos musicales portátiles del momento, de modo que las decisiones de diseño atacaban directamente cada uno de esos problemas.

Tal vez ya hayas leido alguno de los artículos al respecto que hay en este mismo blog, pero no está de más insistir en la necesidad de revisar todas las grandes cuestiones que actualmente damos por sentadas y asumidas. Muchos de los problemas del sistema educativo actual derivan directamente de cómo está configurado.

Por ejemplo, la forma de escolarización y su relación con el derecho a la Educación.

Escolarizamos a los niños y niñas por grupos de edad. Es un sistema que se mantiene desde la época de la industrialización.

La edad es un referente aproximado para valorar la situación evolutiva de una persona, pero no es el único. Dentro de un mismo grupo de edad la variabilidad o diversidad puede ser muy alta.

El sistema asume que todos los niños dentro de cierto rango de edad tienen características similares. Esta asunción es equivocada, no sólo por la variabilidad genética, sino también por la social y cultural (el capital cultural que diría Bourdieu). Pero además, las posibilidades que otorga la tecnología hacen que esta diversidad sea aún mayor.

De hecho, la escuela no ha conseguido resolver con éxito el problema de la diversidad, en ninguna de sus fuentes. En parte porque el sistema tal vez estaba diseñado justamente para filtrarla. Ha cambiado el objetivo (proporcionar acceso a la educación a todos y todas) pero no el modelo para lograrlo.

La escuela, por otro lado, ha dejado de ser el único proveedor de conocimientos disponible, existen otras muchas instituciones educativas y medios de acceso al conocimiento. Además, hay otros cuestionamientos que se pueden hacer a la escolarización obligatoria, algunos de carácter práctico y otros ideológicos.

Cuestionar el modelo de escolarización también implica cuestionar el modelo de contenidos, el de comunicación y otros.

Pero ya hablaremos de eso en otro rato.

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